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Pandemia y virtualidad: debaten el impacto de la tecnología en las sociedades

El Colectivo Dominio Público, un grupo interdisciplinario que a través de acciones analiza, desde hace años, las tecnologías desde una perspectiva crítica, presentan la tercera edición de “Tensión en la Red” (TR), cuatro jornadas de charlas, performances, proyecciones y talleres (on line) para debatir la veloz digitalización de todas las instancias de la vida.

El filósofo Esteban Ierardo (autor de “Sociedad pantalla” y “Mundo Virtual”, libros que reflexionan sobre tecnología y cultura), el colectivo artístico Etcétera; el abogado laboralista Juan Ottaviano y la investigadora Natalia Aruguete, autora de “Fake news, trolls y otros encantos”, son algunos de los participantes de la agenda de debate que se extiende desde hoy y hasta el sábado próximo.

“La tercera edición de TR propone un espacio de encuentros reflexivos y críticos sobre la relación de nuestra sociedad con la tecnología. Son muchas las cuestiones que atraviesan estos temas pero el punto de partida es la tensión constante entre libertad y control”, explica a Télam Fagner Pavan, uno de los fundadores del Colectivo Dominio Público.

Para este grupo que integran artistas, periodistas tecnológicos y artivistas (o hacktivistas) el encuentro se torna más urgente que nunca en tiempos de pandemia, y su consecuente ritmo vertiginoso hacia el teletrabajo, la educación virtual, la vida social en Zoom, la amistad en Facebook, el teatro en YouTube, la telemedicina y el sexo virtual.

“La idea es construir nuevas subjetividades, nuevos modos de ver nuestros entornos digitales y no-digitales. Admitimos cualquier tecnología sin cuestionarla, porque nos hace la vida supuestamente más fácil, mientras construye una ‘jaula de confort’. La tecnología conlleva ideologías y urge ver el lado B de estos procesos”, agrega Pavan.

Bajo el subtítulo “Política Tecnología Artivismo”, el encuentro -organizado por Colectivo Dominio Público, el Centro Cultural Paco Urondo (UBA) y Galpón FACE- es con acceso virtual y gratuito a todas las actividades. Comenzó el 8 y se extenderá al 11 de julio vía Zoom. Y se transmitirá también en vivo desde el canal de Youtube del Paco Urondo.

Cada día se desplegarán diversas temáticas como por ejemplo las fake news, o “La erosión de lo real”, a través del taller de Contra-publicidad y Activismo Digital, a cargo del psicólogo Julián Pellegrini (Proyecto Squatters), en el que se verán formas creativas de responder y subvertir el monólogo, el discurso del marketing y la propaganda corporativa neoliberal.

Otro de los ejes, “Apps y ciudadanía. El Estado que viene” busca abordar los distintos niveles de intromisión de las aplicaciones en la vida privada de las personas, tomando como ejemplo la implementación de CuidAR en Argentina.

“Hace falta una auditoría permanente y una seguridad muy grande de que los datos sobre, por ejemplo, la salud de la población, no termine en manos de prestadores privados o farmacéuticas”, advierte a Télam Esteban Magnani, uno de los fundadores del colectivo Dominio Público.

– Cuáles son los principales conflictos que han advertido a raíz del contexto de la pandemia y el auge de la virtualidad?

Esteban Magnani: La tendencia a un avance de la tecnología corporativa sobre la vida cotidiana ya estaba ocurriendo y eso se ha profundizado. Esta crisis es una oportunidad para ellos. Estamos en una situación de shock en la que, razonablemente, manoteamos cualquier cosa que esté a mano. Y lo que está a mano es lo que “aparece” en nuestro celular, sobre el que tenemos cada vez menos control y que oscurece lo que hace para que no nos asustemos. En definitiva es una sociedad de cámara gesell donde nosotros vivimos de un lado, observados pero contentos con lo rápido que resolvemos las cosas y lo cómodas y lindas que son.

-Fagner Pavan: La dificultad es generar cambios de actitud tecnológicas, de hábitos, usos de herramientas que están disponibles como el Software Libre, tanto a nivel individual como estatal. Nos volvemos instrumentos de nuestros propios instrumentos tecnológicos, trabajando 24 horas por día para las grandes corporaciones que usan nuestros datos contra nosotros en un proceso de manipulación y moldeamiento, tanto para el consumo, el entretenimiento o para votar a tal candidato.

-Los avances tecnológicos que ayudan a combatir el coronavirus acentúan a su vez las restricciones a la libertad y la privacidad, ¿Cuál es su postura al respecto?

– EM: No hay una postura única. No es solo que uno confíe en quienes la hacen. Tienen que dar garantías sobre cómo y quiénes usarán esa información y para qué. Hay organizaciones con conocimiento y ganas de participar de esas decisiones, que no son nada fáciles. Pensemos en qué hubiera pasado si la dictadura se hubiera encontrado con los datos que tienen ahora las corporaciones o el Estado. Por eso hay que tener mucho cuidado porque es un poder explosivo.

– FP: Lo que queda a la vista es la sensación de sentirnos cada vez más sumergidos en un gran laboratorio social del cual no sabemos casi nada. La locura del acelere del home office y tener una vida integral vía pantallas ha dejado un desgaste psíquico, físico y emocional enorme delante de muchas incertidumbres hacia el futuro, y el derrumbe económico. ¿Puede el mundo virtual convertirse en nuestro hogar? Esta experiencia demuestra que no. En la forma de cada tecnología está su contenido, y nuestra imposibilidad de saber cómo funciona, para quién, dónde, cuándo. El sistema está hecho para que no tengamos tiempo e interés de hacer estas preguntas. El planteo a corto plazo es encontrar la estrategia para mitigar, reducir los daños y reconquistar nuestras privacidades y autonomías territoriales.

-Para algunos, este presente plantea dos posibilidades a futuro: un modelo de vigilancia totalitaria versus un empoderamiento de la ciudadanía. ¿Qué opinan?

– EM: Creo que si bien hubo un salto hacia adelante en favor de las corporaciones, hay una revalorización de la importancia de la comunidad, ahora encarnada por el Estado. Lo que vivimos hasta ahora fue un poco lo del sapo en el agua que se calienta de a poco. Creo que ahora, al subir la temperatura de golpe, hay un poco de susto con respecto a la vida monitoreada que nos ofrecen las corporaciones en occidente. Esos datos que recogen nos hacen cada vez un poquito más manipulables.

– FP: La cuestión del biopoder se actualiza a una nueva escala en un mundo conectado. Si por un lado necesitamos de un Estado que cuide de nuestros cuerpos sobretodo en cuestiones sanitarias como una vacuna urgente y de acceso gratuito contra el coronavirus, por otro lado el peligro del avance de controles autoritarios sobre nuestras sociedades se hace muy presente. La tentación del mundo occidental en aplicar el modelo chino de vigilancia está a la vuelta de la esquina.

Los interesados en asistir deberán enviar un mail a colectivodominiopublico@gmail.com con nombre y apellido, indicando las actividades en las que desean participar. Más información en www.colectivodominiopublico.net.ar.

Fuente: Télam. 

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