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PAGANO: La selección Argentina lejos de su productividad potencial

No llegar al Mundial de Rusia 2018 es un fantasma que persigue a los jugadores de la selección nacional de fútbol. Sobre esto opinó para Télam el Licenciado en Psicología (UBA) Alejandro Pagano, especialista en deporte.

Un reconocido psicólogo estadounidense llamado Rainer Martens comenzó su trabajo de tesis doctoral preguntándose por qué razón uno de sus dirigidos en el equipo de la universidad rendía por debajo de sus capacidades en las competencias. Cualquier similitud con aquellos jugadores que son goleadores en los entrenamientos es pura coincidencia. De la misma manera que Martens en Estados Unidos, lo que hoy nos podemos preguntar los argentinos es por qué los jugadores que componen el seleccionado de fútbol no rinden como lo hacen en sus clubes. La problemática, claro, tiene varias causas. Pero, siguiendo la metodología de Martens en su tesis, hoy abordaremos apenas uno de los factores que pueden explicar este fenómeno. Y lo haremos, porque no puede ser de otra manera, desde una visión ajena al plantel y cuerpo técnico, observando las conductas en partidos, declaraciones y manejos institucionales de la federación.

En lo referido a la dinámica de grupo, podríamos centrar el problema de la selección en la dimensión del rendimiento/productividad. Para analizarla de manera completa, sería ideal poder saber cómo se vive hoy dentro de la Selección -si, por ejemplo, hay problemas en las relaciones interpersonales dentro del equipo- y cómo se encuentra la motivación de cada jugador. Pero, aún sin estos datos, “los pingos se ven en la cancha”. ¿Y qué podemos ver?

Iván Steiner mencionaba que la productividad real de un equipo está determinada por el cociente entre la productividad potencial de ese equipo sobre los procesos de grupo erróneos. Por procesos erróneos, Steiner se refiere a fallas de coordinación y de motivación. Y de eso, parece que hay mucho en el equipo argentino.

En las propias palabras de César Luis Menotti en una reciente nota periodística: “en el último partido frente a Venezuela, se vió una falta de coordinación entre los miembros del equipo: jugadores realizando acciones en lugares de la cancha donde no es esperable que las realicen; en especial, a partir de los primeros treinta minutos de juego”.

Luego de realizar un gran esfuerzo y no conseguir una ventaja en el marcador, es esperable que la tensión de los jugadores aumente debido a los factores contextuales -entre ellos, la clasificación al mundial en peligro, murmullos de aficionados y desesperación transmitida desde el banco de suplentes-. No todos los jugadores saben manejar esa tensión de la misma forma y eso se refleja en errores al tomar decisiones dentro del terreno. En esos momentos, el grupo debe relucir por sobre las individualidades y no lo contrario. 

Un grupo de jugadores exitosos no necesariamente es un equipo. Para que eso suceda hay varios factores clave que deben estar presentes. Entre ellos, se destacan las interacciones entre sus miembros, los sentimientos de identidad, los objetivos en común y la claridad en la transmisión y aceptación del rol que deben cumplir. Siempre se mencionó que en las selecciones no existe tiempo para trabajar ni formar grupos, esto no es nuevo. A eso se le puede agregar que esta Selección sufrió un cambio de cuerpo técnico tres veces en poco más de un año. Y esos cambios no siguieron una misma línea de trabajo, sino que se caracterizaron por entrenadores muy disímiles en estilo de conducción.

A esto hay que sumarle la presencia de nuevas caras en el grupo y en la cancha como Icardi, Pizarro, Benedetto y Acosta, teniendo en cuenta a su vez que Mascherano, referente del equipo, lo vió desde el banco contra Uruguay y ocupó un nuevo rol en el partido con Venezuela. 

Todo desemboca en una cuestión básica: la construcción de un proyecto de trabajo. Recientemente se desmintió la posibilidad de que Sampaoli incorpore un psicólogo deportivo a su plantel. Si la inclusión del psicólogo va a tener como único objetivo resolver estos procesos grupales en apenas unos días de trabajo, no se estaría pensando en un proyecto.

Lo que se necesita es un plan a mediano y largo plazo que incluya el entrenamiento de los factores psicológicos que inciden en el rendimiento deportivo. Porque el aspecto psicológico es un pilar más que se suma al técnico, táctico y físico. Se suele pensar en el psicólogo deportivo cuando los resultados no son los esperados, sin tener en cuenta que el psicólogo no solo trabaja en los conflictos, sino que se enfoca también en potenciar las fortalezas del deportista. 

Existen profesionales con un nivel de experiencia adecuado en nuestro país que podrían trabajar a mediano y largo plazo estas cuestiones. Ojalá Sampaoli valore la posibilidad de incluir a uno de ellos en su cuerpo técnico tan numeroso.

(*) Licenciado en Psicología, UBA. Maestrando en Evaluación Psicológica y Psicodiagnóstico, UBA. Profesor en carrera de grado de psicología, UBA. Integrante del equipo de investigación proyecto UBACyT.

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