Portada » Opinión » RODRÍGUEZ: “Olvidar el riesgo del coronavirus sin ignorarlo: la nueva normalidad”
Diario G24
Diario G24 noticias de Guaymallén, Mendoza y el mundo.

RODRÍGUEZ: “Olvidar el riesgo del coronavirus sin ignorarlo: la nueva normalidad”

Por:  Luciano Rodríguez

Luciano Rodríguez, escritor.Hoy salí a caminar durante mi hora recreativa. Las primeras cuatro personas que me crucé no tenían tapabocas. Más de la mitad de las personas que vi durante la caminata lo usaban mal o directamente no lo usaban. Uno incluso lo tenía en la cabeza. Vi también muchas personas que se reunían para charlar en la vereda, con o sin la debida protección, en todos los casos sin mantener distancia alguna. Si tantas personas están haciendo las cosas mal ahora que hay una legislación que sanciona estas acciones desacertadas, ¿cómo será cuando tal legislación desaparezca?

Esta pregunta ha estado en mi cabeza durante los últimos meses. Lo he charlado con mi familia, con mi novia y con mis amigos y amigas. Tarde o temprano, queramos o no, va a llegar el día en el que las autoridades levanten el aislamiento obligatorio. Pero no hay que confundirse: ese no será el día en el que deje de haber riesgo de contraer covid-19. Al contrario, a partir de ese día el riesgo aumentará.

En otras palabras, para que quede claro: por un lado, está la cuestión de lo que es legal y lo que no; por otro lado, está la cuestión de lo que es seguro y lo que no. Actualmente, ambas cuestiones más o menos coinciden: no es seguro salir y quedarse parado en la vereda charlando con alguien que te cruzás y esa misma acción actualmente está prohibida por la ley, cuya ruptura implica una sanción.

Habrá un día, tal vez pronto, tal vez dentro de varios meses, a partir del cual detenerse en la vía pública para conversar con un vecino dejará de ser ilegal. Sin embargo, seguirá siendo una acción no segura, al menos hasta que exista, se distribuya y se aplique a mansalva una vacuna. Habiendo disociado estas dos cuestiones, entendiendo que están interrelacionadas, pero que son dos cosas diferentes, vuelvo a hacer la pregunta: ¿cómo será cuando tal legislación desaparezca?

Me imagino el caso en el que aprendemos a manejar. Hasta no sacar la licencia de conducir, manejar es ilegal y hacerlo implicaría una sanción. Durante ese tiempo, también manejar es un riesgo: en Argentina mueren unas 20 personas por día en siniestros viales (más de 7000 al año). Esta es la cuarta causa de muerte en el país, solo superada por las enfermedades coronarias, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer en todas sus formas. Y estos siniestros viales no solo son un riesgo para nosotros mismos, sino para las demás personas que forman parte de la sociedad.

Una vez que sacamos el carnet de conducir, manejar se vuelve legal. Ya no pueden sancionarte por manejar puesto que ahora contás con la licencia y ya no es algo ilegal. Ahora bien, el riesgo sigue siendo prácticamente el mismo. Sin embargo, conducimos. A pesar del enorme riesgo que implica manejar un auto, las calles están infestadas de automóviles. ¿Por qué conducimos a pesar de saber que estamos poniéndonos en riesgo a nosotros mismos, a nuestras familias y amigos y a los miembros de la sociedad en general?

No, no tengo la respuesta a esa pregunta. Carezco de los conocimientos psicológicos, sociológicos y neurológicos para responderla. Lo cierto es que, sea por la razón que sea, conducimos autos, motos, camioneta, colectivos y todo tipo de medio de transporte. Y lo mismo ocurrirá con el tema del coronavirus. Volveremos a vernos con amigos y amigas, abrazaremos a nuestros padres, jugaremos con nuestros sobrinos, besaremos a nuestras parejas a pesar de correr el riesgo de contagiarnos. De hecho, esa será una de las razones por la cual, una vez que termine la sanción legal, el número y la velocidad de contagios aumentará. Porque efectivamente lo haremos y efectivamente tendrá sus consecuencias.

Ahora bien, conducimos autos conociendo el riesgo y por ello tomamos medidas para disminuirlo: acomodamos los espejos, nos ponemos cinturón, evitamos hablar por celular, bajamos la velocidad en las esquinas, etc. La mayor cantidad de estas medidas, por supuesto, están contempladas en la normativa vial. Pero aún si no lo estuvieran, las haríamos de todas formas porque sabemos que disminuyen el riesgo de siniestro. Exactamente lo mismo sucederá con el tema de la pandemia: mantendremos la distancia social en lo posible, nos lavaremos las manos siempre que podamos, evitaremos tocarnos la cara lo máximo posible, etc. Esa será la nueva normalidad.

El desafío particular de esta situación con respecto a otras similares es que esa normalidad difícilmente surja naturalmente. Sabemos que, a partir de que manejamos un auto teniendo la licencia, debemos tomar todas esas medidas porque nos hemos acostumbrado a ello y también porque olvidamos, de cierta forma, el riesgo que conlleva manejar. Con el covid-19, a esta altura, ya nos hemos acostumbrado a las medidas preventivas, pero resulta totalmente difícil olvidarnos del riesgo.

La televisión, las redes sociales, los diarios, las conversaciones con nuestras familias o amigos están impregnadas del tema y del riesgo de contraer la enfermedad. Nos enteramos prácticamente de cada caso nuevo, de cada muerte. Veinticuatro horas al día, siete días a la semana, nos están “concientizando” del riesgo que implica el nuevo coronavirus. Por lo tanto, olvidarlo naturalmente parece imposible.

El desafío será entonces decidir olvidarlo conscientemente, salteando el proceso de naturalización que ha pasado en otros casos, como con los siniestros viales o, también, las enfermedades de transmisión sexual. Habrá un día, entonces, en el que el contacto dejará de ser ilegal. Tendrá que haber un día, también, en el que decidamos olvidar el riesgo de ese contacto. Olvidar, hacernos los tontos al respecto, pero nunca ignorarlo: las medidas de prevención para disminuir los riesgos son fundamentales para que los contagios no se disparen sin control. Esa es nuestra responsabilidad social.

Para cerrar, es importante que señale que también hay muchos que no se ponen el cinturón o que hablan por celular mientras manejan, gente que no toma las medidas para disminuir el riesgo ni siquiera cuando es obligada por la ley. Estas son el caso análogo de todas esas personas que mencioné en el primer párrafo. Gente que ignora el riesgo, gente que es irresponsable consigo misma y con toda la sociedad en la que vive. Son esas personas las que aumentan el riesgo de todos y todas y son a ellas a las que hay que seguir explicándoles, de todas las formas posibles, cuál es el riesgo y cómo perjudica a toda la sociedad para que dejen, de una vez por todas, de ignorarlo.

Comentarios

comentarios

Te puede interesar

Avanza la renovación del predio frente al Hospital Italiano

El sector de estacionamiento está listo. Próximamente, comenzará la recuperación del espacio verde para el …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.