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La casa chorizo, una muestra de nuestra italianidad

Por Juan Manuel Lucero – @juanmalucero23

Este tipo de casa tan típico de nuestra tierra cuenta con una rica historia que nació lejos de aquí. La arquitecta Marcela Brkljacic dialogó con G24 y nos adentró en estas casas que llegaron con los inmigrantes.

La casa de la nona, esa que conectaba todas las habitaciones mediante una galería larga; algunas, incluso, tenían puertas que conectaban una habitación con otra. La cocina, donde preparaban la pasta del domingo, al fondo, bien al fondo. ¿El baño? A veces, fuera; otras veces, dentro; y tan atrás como la cocina, o más allá.

Todo eso que evoca recuerdos del Guaymallén de antaño o de la Mendoza de hace algunas décadas, las mesas largas, los domingos en familia, todo eso son las famosas casas chorizo.

En la actualidad, nos encontramos con que algunas de esas antiguas casas han sido demolidas para dar lugar a modernos departamentos. Otras, en cambio, fueron reacondicionadas y convertidas en oficinas o restaurantes. Ciertas familias conservan estas joyas arquitectónicas y las paredes recuerdan largas historias familiares que se remontan a la llegada de nuestros abuelos al Nuevo Continente.

La docente de la Universidad de Mendoza y arquitecta Marcela Brkljacic detalló que estas casas son herencia de los italianos de tiempos ancestrales. “Nos tenemos que remitir a la época del Imperio romano. Las casas chorizo como las que nosotros conocemos son la mitad de una casa romana. Estas tenían patios cuadrados en el medio”, contó la arquitecta.

Brkljacic explicó que las casas chorizo “se llaman así por la proporción larga y angosta, la cual surge al partir por la mitad las casas romanas al encontrarse frente a terrenos más chicos”. La especialista contó que esas casas solían tener un segundo patio en la parte trasera, a modo de patio de las huertas o patio verde, a diferencia del primero que no tenía jardín.

¿Por qué existen aún hoy?

“Por suerte, todavía existen”, celebró la docente. “Si yo me tuviera que hacer una casa nueva, me haría una casa chorizo. No tendría ninguna duda. Y la haría como las que se hacían originalmente. Lo que pasó con muchas de las personas que se compraron este tipo de vivienda es que han cerrado las galerías”, resaltó.

Para ir de una habitación a otra, tenías que poner de servicio otra habitación. Las habitaciones se conectaban entre sí por puertas. En vez de tener un pasillo, el espacio de circulación era la galería. “Después, en estas casas aparecieron una especie de mamparas, espacios que eran muy bonitas, pero que impedían iluminación y ventilación correctas”, puntualizó Brkljacic.

Una particularidad es que uno se iba adentrando en estas casas a medida que aumentaba la confianza de la familia. Tras la puerta de entrada aguardaba un zaguán, luego la galería que daba a las diferentes habitaciones y, por último, la cocina y el baño. “La cocina estaba al fondo porque antes era entendida como una cosa de servicio. Si te juntás a comer ahora, estás con tus amigos mientras cocinás y es parte del ritual. Antes no era así”, aclaró la profesional.

El segundo patio solía contener huertas que resultaban cercanas a la cocina. Era el modo de vida de las familias que llegaron a nuestro país en las oleadas inmigratorias. “Hay cosas que son muy italianas y vienen del Imperio romano. Si nos fijamos en las casas que quedaron en pie en Pompeya, vemos que viene de ahí. Es una herencia de ellos”, aclara.

Además, en Argentina, se produjo un cruce cultural. “Por ejemplo, se ven algunas con pisos cuadriculados. Esos pisos se llaman ‘calcáreos’ y se encuentran mucho en las casas españolas. En la época del Imperio, se usaban pisos tipo mosaicos, con piedras”, subrayó la entrevistada.

En Buenos Aires y en ciertas partes de Mendoza, las casas chorizo fueron hogar de muchas familias que compartían su primera morada. “La Sexta Sección, por ejemplo, era una zona de inmigrantes. Allí vivían muchas familias y ocupaban una o dos habitaciones en esas casas”.

La arquitecta invitó a valorar estos espacios y sostuvo que “una buena recomendación para la gente que está haciendo casas nuevas es que piense por qué durante tantos años se hizo esto y la gente vivió tan bien”. Finalmente, recomendó que, cuando alguna persona tenga una casa chorizo en un lugar bien ubicado, “en vez de que piense en tirarla y hacer departamentos, podría llamar a un arquitecto y pedirle que la arregle”.

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