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GIAQUINTA: El hombre inteligente no cree en la virtualidad, la usa

Por Daniel  Giaquinta.

 En varias ocasiones ha sido comparado el hombre al centauro, medio hombre, medio bruto, víctima de deseos opuestos y enemigos; mirando al cielo y galopando a la vez entre nubes de polvo. (Perón, Comunidad Organizada, cap.XXI, pág.40, Instituto Nacional “Juan Domingo Perón” de Estudios e Investigaciones Históricas, Sociales y Políticas, Bs As, 2006)

Primera parte de nuestra presentación: Confusión entre “masa” y “pueblo”

Cuando los psicólogos como Bergson o Castellani caracterizan antropológicamente a la inteligencia humana no suelen ver más niveles en ella que tres estadios resolviendo la realidad de las cosas. El ser humano puede ser, entonces, un necio, un talentoso o un genio.

El necio (un tonto que no sabe que es tonto) es aquel hombre fanático, ideologizado, que vive en una caja de zapatos y que, al decir de Perón, es la “harina” de las masas humanas y el licuante será el manipulador.  El pueblo, contrario a la masa, no contiene a los necios –los sufre-, porque suelen ser los verdugos de los pueblos organizados y de sus líderes (Bruto, Judas, Lavalle…). El necio se mueve al son de la publicidad, es el consumista de las modas y, si ha estudiado llegando a un “título”, se vuelve un claro pedante con sus términos técnicos incomprensibles, tornándose peligrosísimo cuando es carne de urna al mejor postor, como en otros tiempos fueron carne de cañón.

(…) “que no sea una masa inerte, la que los romanos llamaban ´mudo y torpe rebaño´. Esa no es la masa que le conviene a un hombre que conduce”… “Por eso conducir en política es difícil porque a la vez de ser conductor hay que ser maestro, hay que enseñarle a la masa, hay que educarla”. (Perón, Conducción Política, Escuela Superior Peronista, BsAs, 1951, pág. 19-20).

El necio no ve la realidad de las cosas, se conforma con imágenes que pueden o no tener asidero en la realidad, es decir, es un hombre sometido a la vida virtual que la cinética (en la época que fuera escrito Comunidad Organizada eran el cine y la novelística best sellers, con el teatro …, hoy multiplicado a la enésima por la telemática y el satélite que llegan a cada persona por los celulares) le brinda a raudales. Sus decisiones brotarán de las emociones teledirigidas por alguien que se las envía desde dentro de la Nube, el manipulador. El necio es un manipulado por definición como el burro en la noria trabajando sin alcanzar la zanahoria.

De Rabindranath Tagore son estas frases: El mundo moderno empuja incesantemente a sus víctimas, pero sin conducirlas a ninguna parte. Que la medida de la grandeza de la humanidad esté en sus recursos materiales es un insulto al hombre.(Comunidad Organizada, pg. 42, idem)

El necio no puede “organizarse” para vivir en Comunidad, es hombre masa. El necio no piensa, siente. Y se vuelve un gran comprador de jabones, autos y … candidatos cinematográficos.

“Advertimos enseguida un síntoma inquietante en el campo universal. Voces de alerta señalan con frecuencia el peligro de que el progreso técnico no vaya seguido por un proporcional adelanto en la educación de los pueblos. La complejidad del avance técnico requiere pupilas sensibles y recio temperamento”. (C.O. pag. 27,idem).

Por algo, Comunidad Organizada se asienta sobre el principio de liberar las inteligencias del yugo de la ignorancia y de la ideologización hacia la sana educación de las gentes. Sólo así serán “pueblo o Comunidad Organizada” y no masa o borregos manipulados. El que sólo ve un punto, no piensa. La única verdad es ver la realidad de las cosas. El mundo virtual debe ser “verificado”, de lo contrario no me hace libre sino necio.

“No es frecuente hallar seres que posean una perspectiva completa de su jerarquía. La conquista de derechos colectivos ha producido un resultado ciertamente inesperado: no ha mejorado en el hombre la persuasión de su propio valer. Esa miopía para la nobleza de los valores procede, posiblemente, de una deficiente pedagogía”. (C.O. III, pg 10 idem ).

Pasando a un segundo estadio de los seres humanos, nos encontramos con aquellos que “piensan” lo que se les comunica y piensan lo que comunican. Aquí tenemos los distintos grados de los talentosos. El talento en el ser humano, como explica Schopenhauer, por ejemplo, es la inteligencia frente a la realidad. “La única verdad es la realidad”, decía Perón repitiendo a Aristóteles y, por tanto, el talentoso piensa la realidad de las cosas y se argumenta en afirmaciones que intentan la verdad. El talento mira al uso que se hace de la inteligencia, no a la cantidad de inteligencia. Se puede ser inteligente y delincuente, pero no buen hombre-tonto, porque es necesaria la inteligencia para empujar al bien propio y al bien común.

El talentoso ha captado que no se puede vivir sin verificar la información recibida, aunque viniera de la mamá. Y justamente dejará de ser coherente cuando piense cosas que se le dicen sin fijarse si son ciertas, desperdiciando su talento. La única verdad es la realidad de las cosas.

Porque no todo talentoso es positivo a la Comunidad Organizada, sino sólo aquél que tiene fundamentos reales de sus dichos. Y aunque estamos ante alguien que usa la inteligencia y no necesariamente es usado por otros como usan al necio, sólo será talentoso cuando averigüe los porqués, los dónde, los quiénes, los cuándo y los qué… Y si no busca así verificar las afirmaciones recibidas, se volverá un hablador inteligente al estilo de los diletantes que llenan la TV. Defender el argumento de autoridad –“es verdad, me lo dijo don Juan”- es arruinar el talento.

“La vida que se acumula en las grandes ciudades nos ofrece con desoladora frecuencia el espectáculo de ese peligro al que unos cerebros despiertos han dado el terrorífico nombre de insectificación”. (C.O. pg. 27, idem)

Llegamos al tercer estadio de hombres posibles. ¿Y quién es el genio? Aquél que ve el devenir de las situaciones históricas en sus causas. El que se adelanta a los sucesos por clarividencia mental… Aquél que se deja informar por la realidad de las cosas y las ve como causas que son de lo que puede venir. El conductor. Unos hombres dirigen y otros ven el bien de ser dirigidos y eligen a estos clarividentes.

“Dicen que el Mariscal de Sajonia hizo todas sus campañas durante veinte años montado en una misma mula y que a pesar de haber hecho durante veinte años todas las campañas la mula no aprendió nada de la conducción. Con eso, nosotros hemos querido determinar que hay una condición que en el que abraza la conducción no puede faltar, que es la penetración, la penetración profunda… Si bien la conducción no puede enseñarse, existen elementos de la conducción que es necesario aprender. La conducción es un arte y, en consecuencia, como todas las artes, tiene su teoría. La teoría se puede aprender”. (Conducción Política,idem. pgs 9-10)

Esa teoría que puede aprender el genio conductor es el mapa que lleva al Bien Común, definido como la cultura de los hombres libres que no dejan a nadie afuera de la Comunidad feliz. Negar esto es renunciar a la mejora social para nuestros hijos. Y sin obviar que no todo hombre verá realizable la fuerza del propio liderazgo, con todo, es posible formarse para la conducción. Todo depende de la clave política que late en el fondo de la Comunidad Organizada:

Nuestra comunidad tenderá a ser de hombres y no de bestias. Nuestra disciplina tiende a ser conocimiento, busca ser cultura. Nuestra libertad, coexistencia de las libertades que procede de una ética para la que el bien general se halla siempre vivo, presente, indeclinable. El progreso social no debe mendigar ni asesinar, sino realizarse por la conciencia plena de su inexorabilidad. La náusea está desterrada de este mundo, que podrá parecer ideal, pero que es en nosotros un convencimiento de cosa realizable. Esta comunidad que persigue fines espirituales y materiales, que tiende a superarse, que anhela mejorar y ser más justa, más buena y más feliz, en la que el individuo puede realizarse y realizarla simultáneamente, dará al hombre futuro la bienvenida desde su alta torre con la noble convicción de Spinoza: “Sentimos, experimentamos, que somos eternos”.(C.O. pg. 43, idem).

Comunidad Organizada de Perón es filosofía política o ética especial. Se asientan principios que elevan a los pueblos hacia el mayor bien posible. Repensar estos principios es la clave de la conducción. Lo contrario es ahogarse en el mundo virtual que engendra centauros medio bestias, o insectos gregarios o mulas obtusas. 

Los romanos llamaban ´mudo y torpe rebaño´. Esa no es la masa que le conviene a un hombre que conduce.

Comunidad Organizada se asienta sobre el principio de liberar las inteligencias del yugo de la ignorancia y de la ideologización hacia la sana educación de las gentes.

 

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